Activación del alma

Joaquín de la Calzada Mazeres


Activar el Alma es entrar en el deleite de la Conciencia como obra de Arte, es la unión sin prejuicios de la espiritualidad, la ciencia, el arte, la sanación y la psicología para construir un espacio de unificación de todos esos aspectos a través de una experiencia personal y liberadora. Se trata de acceder a la conciencia misma como forma de arte y a la contemplación de la belleza que se deriva del encuentro con el alma trascendente alcanzando el estado del «chamán-artista-psicólogo-sanador-sacerdote»que es el llamado Ser Humano Cósmico.

Activar el Alma es una obra de Arte en sí mismo, un espacio en el que, a través del despertar de la sensibilidad interna, nos encontramos cara a cara con la experiencia multidimensional de nuestro propio Ser.

A través del sistema de Activación del Alma entramos en contacto con la esencia misma de lo que somos para acceder a estados amplificados de visión, comprensión y despertar de las capacidades internas. No se trata por tanto de una técnica bioenergética o un nuevo sistema de sanación sino que trasciende estos puntos de vista y se adentra en el territorio puro del arte y la creatividad como forma de desarrollo consciente.

Estos estados amplificados han permitido al ser humano recuperar su relación con el infinito y percibir su autentica naturaleza a través de experiencias plásticas y estéticas donde la percepción de lo que somos se amplifica permitiendo que «ordenemos el mundo»y volvamos a la armonía y el equilibrio interno de nuestra conciencia-energía.

Estamos vivos, estamos vibrando continuamente con el universo entero y cada una de nuestras células comprende a la perfección este asunto llamado la existencia. Cuando tomamos el camino de la conciencia nos preparamos para encontrarnos con nuestro propio Ser, el que siempre ha sido y siempre será; el Ser que es parte de toda la existencia, de todo el cosmos, el ser que palpita vibrante en cada una de nuestras células. Cada una de ellas es un receptáculo de sabiduría y cada una de ellas cumple a la perfección con el ritual de la vida y de la muerte.

Si acertamos a tener un poco de silencio verdadero y escuchamos, simplemente escuchamos, lo que está ocurriendo en nuestro propio cuerpo, esto nos dará toda la información que realmente necesitamos, la información que aporta armonía, sentido, equilibrio y amor.

Persar y/o sentir

Muy a menudo observamos en la sociedad que vivimos como la concepción occidental de la psicología coloca las experiencias internas, en las que sentimos la energía o somos conscientes de nuestra naturaleza infinita, en el área desconocida o “peligrosa” de la mente. Esto es debido a los prejuicios religiosos o científicos que temen esa área libre y creativa de nuestra mente donde los conceptos no pueden sujetarnos y hacernos sumisos al consenso dominado por las instituciones.

A menudo observo el miedo que algunas personas tienen de sentir. Este miedo inconsciente se manifiesta en una rigidez mental que trata por todos los medios de vivir a través de los conceptos y las ideas en vez de hacerlo a través de los sentimientos o la sensibilidad. Existe un miedo casi patológico a las experiencias internas a percibir lo que es invisible pero «lo esencial es invisible a los ojos» y eso significa que tenemos que estar abiertos a percibir aquello que es sutil e invisible en todo cuanto nos rodea para poder comprender su esencia.

Para percibir la esencia es necesario desarrollar nuestra capacidad de recibir información sensible trascendiendo las limitantes barreras de la mente, los conceptos o las ideologías para así tener una experiencia nítida y pura de lo que realmente sentimos o percibimos. Para que esto sea posible entramos en el territorio de lo que a menudo considera la mente como «pavoroso», el mundo de lo desconocido… la libertad interior y la experiencia sutil.

Debemos desterrar los «monstruos» construidos por el miedo o la superstición y liberarnos de las definiciones limitantes de los que somos y de los que es la existencia misma y adentrarnos en el territorio del alma para poder disfrutar de toda la belleza y la sabiduría que esta posee.

Salud

En este momento de la humanidad, donde la inteligencia racional e insensible basada en el beneficio propio ha creado monstruos capaces de dejar sin casa a cientos de miles de familias honestas o hundir la economía de un país solo por la loca necesidad de obtener más y más beneficio, necesitamos recuperar el alma, necesitamos recuperar nuestra sensibilidad como sociedad y necesitamos recuperar la relación intima con el sentido de la vida y por tanto de nuestros actos. Este sería realmente el estado de salud que deseamos, el único que realmente podemos llamar salud, un estado de salud del alma y del cuerpo. Necesitamos activar el alma y ayudar a otros a que la activen para estar verdaderamente sanos no solo como individuos sino como sociedad y aún como humanidad.

En la actualidad hemos cedido tantos espacios de intimidad y sentido que nos estamos conformando tan solo con no estar enfermos. Parece que todo el sentido trascendente de la existencia se ha convertido en una simple batalla contra el estrés o que la única prioridad ahora es la de relajarse o sanarse a todos los niveles.

No podemos convertir el legitimo deseo de plenitud que anhelamos en nuestro interior en una simple cuestión paliativa, quiero decir que no se trata de hacer algo para no estar mal sino atrevernos a ir más allá de los limites y encontrar el sentido de la vida que solo podemos alcanzar cuando comenzamos a tener experiencias lo suficientemente poderosas e intimas que nos permitan despertar y comenzar a activar-la-acción-del-alma o nuestra capacidad de dotar de sentido nuestra propia vida.

El cuerpo

Para acercarnos al Alma lo hacemos a través del cuerpo porque el cuerpo es una fuente riquísima de información sensible. A través del cuerpo sentimos, percibimos, experimentamos y amamos, y es a través de ese cuerpo que el alma se acerca a esta experiencia llamada la vida para experimentar la materia. Este cuerpo, que es la referencia de lo que somos, es el vehículo de los sentidos y nuestro el cerebro crea la idea del mundo real es a través de las sensaciones y percepciones que recibimos a través de él.

La mente al principio tiene sus dudas en relación al alma ya que esta pertenece al territorio inexplorado del corazón, la intuición, los sentimientos y las sensaciones internas. Para acercarse al alma, la mente debe abandonar el territorio conocido de los conceptos, las definiciones y las ideas. Cuando lo consigue puede entrar en contacto con contenidos de la mente intuitiva y el corazón que permiten encontrar el sentido de la vida, tener propósito, vivir con plenitud y desarrollar nuestro talento interno.

Debemos atrevernos a traspasar el tabú de la razón para entrar en contacto directo con la intuición. No se trata de tener una definición mental de lo que es el Alma sino acceder una experiencia íntima y personal en la que podamos sentir exactamente de que se trata y qué sentido tiene para nosotros.

Demasiadas veces se ha constreñido el alma a base de leyes externas de tipo moral o social. Demasiadas veces se ha tratado de limitar esa libertad inabarcable que cada ser humano posee, a base de conceptos, ideologías o filosofías. Demasiadas veces se ha impuesto una forma de vida o una forma de comprensión de lo que la existencia es basada en los prejuicios sociales de un grupo determinado. El resultado es que tenemos sin saberlo un tirano interior que desprecia toda experiencia relativizándola al territorio de la ilusión y la fantasía, un tirano llamado «razón». ¿Pero qué sería del ser humano sin su capacidad de crear y aún de comprender a través de la imaginación?

El cerebro creativo

Ahora sabemos que el cerebro no distingue entre la realidad física como tal o la creación mental y que por tanto tiene el poder de realizar «milagros» a través de la creación consciente de imágenes. Estamos aún en un territorio muy primitivo en este sentido ya que realmente podemos entrar dentro de esas creaciones, adentrarnos en la «matrix» y decodificar el programa de actuación. Esto se hace desde antiguo; lo hacían los chamanes, los iniciados, los lamas, los yoguis o los místicos, y en esa incursión encontraban el lugar en que hablar directamente con esa realidad supraconsciente y eterna de nosotros mismos que llamamos Dios, la conciencia Universal o el Campo Unificado.

Es allí, en lo que fue definido con maestría como «la nube del no saber», en donde se halla el territorio que los artistas han transitado con libertad durante toda la historia de la humanidad y donde el chaman (artista, psicólogo, sacerdote y sanador) se adentra para encontrar aquello que puede restituir la armonía en un cuerpo o en una sociedad. Es en ese territorio que trasciende la misma razón en donde entramos en contacto con la creatividad pura en la que el alma se manifiesta en todo su esplendor. Esto no tiene nada que ver con la religión, esto tiene que ver con la necesidad imperiosa que tenemos de encontrarnos cara a cara con la conciencia misma libres de las ataduras sociales, morales o religiosas.

Arte

Para que podamos comprender el inmenso legado de sabiduría que nos aporta el Alma debemos adentrarnos en el territorio del Arte. Si observamos las diferentes tradiciones místicas de la humanidad veremos como en todas han utilizado las diferentes artes, escénicas, plásticas, literarias para expresar y trasmitir ese conocimiento. Todas han utilizado desde el principio de los tiempos el desarrollo creativo y la belleza como forma de ayudar al ser humano a encontrarse con su alma y acercarse esa manera a la conciencia de lo divino. Estas artes eran consideradas sagradas por su capacidad de cambiar la percepción del mundo de los participantes ayudádnosle a entrar en un estado de conciencia amplificado entrando en contracto con los contenidos íntimos de nuestra propia psique y su unión con el universo.

Los talleres de Activación del Alma permiten adentrarse en el territorio de lo sagrado a través del deleite y la contemplación de la belleza que es a menudo el camino que utiliza el arte para llevarnos hacia un espacio en el podamos comprender algo que tememos o que supone alguna clase de tabú. No estamos hablando por tanto de un placer hedonista como simple satisfacción sino el legítimo estado de gozo ampliamente descrito por los maestros y místicos que surge cuando estamos en presencia de la Verdad, la Luz y la Conciencia.

La conciencia como obra de arte

Cuando somos plenamente conscientes de algo en toda su magnitud y sus implicaciones, cuando sentimos que se ha disuelto la distancia entre lo que somos y lo que estamos haciendo en un instante concreto y el tiempo se para, entramos en un estado de conciencia que podemos llamar, como lo hacen los antiguos maestros de la India, «Sat-Chit-Ananda» la Verdad-Conciencia-Gozo. Ese estado de plenitud, gozo y conciencia es lo que llamamos La Verdad. En él es el universo entero el que se manifiesta a través de lo efímero, de lo limitado, haciéndolo eterno. Es un estado de completa comprensión capaz de dotar de sentido a la existencia.

Para contemplar esta obra de la que hablamos que trasciende la materia y está más allá de lo conceptual solo hay una forma posible… abrir el ojo interior, despertar el ojo único de la mente y activar los recursos internos que nos permiten percibir más allá de lo material poniendo en funcionamiento las zonas del cerebro se puede contemplar y sentir la belleza, la pureza y el gozo que devienen del Universo sin fronteras.

Son muchos los místicos y santos que entrado en contacto con esa dimensión de lo trascendente y han sentido la imperiosa necesidad de expresarlo a través de la poesía, la música o la pintura. Del mismo modo todo el arte en si mismo ha respondido a una búsqueda de los artistas de trascender el estado cotidiano de conciencia y acariciar las frecuencias del éxtasis.

Experiencia cumbre

En este momento estamos pasando de un consenso mental que destierra, ridiculiza o incluso desprecia como inútiles las sensaciones y lo meramente espiritual por considerarlas carentes de utilidad a una nueva conciencia de la humanidad donde la «masa crítica» permite que podamos acceder a estados de conciencia antes reservados tan solo al místico, los monjes o los maestros que dedicaban su vida a ello a través de una vida de renuncia y disciplina.

Estos estados de conciencia amplificada son ahora accesibles a todos y permiten que la sensibilidad creativa del artista interno despierte para que, a través de su sabiduría intuitiva, podamos percibir con claridad la maravillosa presencia de lo indescriptible; el universo en la palma de mano… Se trata de permitirnos entrar sin miedo en el mundo de las sensaciones, de dejar a un lado los temores y permitirnos despertar nuestra sensibilidad.

Una vez vencido el miedo a la belleza de nuestro propio Ser podemos acceder al territorio de las sensaciones y adentrarnos sin riesgo en lo que ha sido definido como «experiencia cumbre», un acontecimiento psico-físico-espiritual en el que todo lo que somos se unifica para trascender el estado normal de la mente y entrar en un estado amplificado de percepción que posee en sí mismo el poder de transformar un vida, no solo de sanar sino de crear verdadero sentido de propósito a nuestra encarnación presente.

Belleza

Un elemento imprescindible para encontrarnos con el alma es la belleza. Cuando conectamos con la belleza interior y nos dejamos llevar por el deseo imperioso del alma de experimentar el deleite nos conectamos con la fuente de la belleza llamada amor y a través de este con el sentido mismo de la vida.

Todos podemos conectar con el espacio interior y empezar a comprender el legado espiritual de la humanidad a través de la sensibilidad en vez de hacerlo a través de los conceptos, el estudio o las ideologías.

Joaquín de la Calzada Mazeres

Es autor de «Celestial. El camino de la Activación del Alma» Natural Ediciones 2011.

www.frecuenciacelestial.org

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